Riego Agrícola

Nebraska es uno de los Estados referentes en riego en EE.UU., disponiendo para ello de más de 33.000 pivotes y casi 4 millones de hectáreas regadas. Si bien la Provincia de Buenos Aires, como unidad de división política equivalente al Estado mencionado, está muy lejos de ese nivel de desarrollo tecnológico e inclusive, la República Argentina en su conjunto; sí, puede sostenerse que, los aspectos básicos que deben considerarse para el éxito y sustentabilidad de un proyecto de riego, son los mismos aquí que en Nebraska. En este sentido la decisión de ejecución de riego, en base a la utilización de agua subterránea, implica definir diversos factores, que en su conjunto, permitirán establecer, con criterio técnico y económico el sistema de riego más apropiado a los fines perseguidos (riego frutihortícola, de maíz, trigo, pasturas, etc.).

Estos factores son, esencialmente, agronómicos e hidrológicos:

Los primeros, son definidos por el agrónomo y hacen referencia al tipo de suelo existente en la zona; tipo de siembra a realizar y necesidad de agua del cultivo.

Los factores hidrológicos, son establecidos por el hidrogeólogo y permiten definir la calidad y cantidad de agua subterránea disponible para la extracción y metodología de explotación más apropiada. Concretamente, se deberán establecer las reservas de aguas subterráneas y sobre ellas fijar el volumen técnicamente explotable -es decir la cantidad de agua que se puede extraer del acuífero, sin afectar la riqueza del mismo-; asimismo, se deberá determinar la cantidad de pozos que serán necesarios ejecutar para satisfacer la demanda del equipo de riego; distanciamiento entre ellos; caudal individual; diseño de las perforaciones y forma de ejecución de las mismas.

Es importante destacar que, una vez definidos los dos factores mencionados y los ítems descriptos, recién se deberá establecer el equipo de riego a utilizar. No recomendándose la metodología inversa, a través de la cual primero se adquiere el equipo de riego y luego se busca -para abastecerlo- el agua subterránea la cual, lamentablemente, no es tan sencilla de hallar en la cantidad y calidad requeridas.

En función de lo anterior, el estudio hidrogeológico llevado a cabo, en sucesivas aproximaciones, evita la realización de una fuerte inversión inicial sin la correspondiente sustentabilidad técnica.

Como se deducirá el coeficiente de seguridad de la evaluación hidrogeológica que se realice, está en función de la información directa que se utilice en dicha evaluación. Cuando se habla de información directa se hace referencia a la obtención fehaciente de información (litológica, química e hidráulica) de subsuelo mediante la ejecución de una importante cantidad de perforaciones de estudio; como así también de la posibilidad de realizar – a partir de perforaciones existentes - un muestreo químico representativo del área de interés. Cuando se habla de información indirecta se hace referencia a la estimación de información (litológica, química e hidráulica) de subsuelo mediante la realización de trabajos de geofísica. Esto significa que a mayor disponibilidad de información directa, mayor será la seguridad de la evaluación realizada. Por el contrario una mayor utilización de información indirecta, implicará que el porcentaje de estimación o de inferencia resulte dominante.
Lo expresado es análogo a lo que sucede en la prospección petrolera, allí se habla de reservas petrolíferas comprobadas o inferidas. La consideración de una u otra, dependerá de la inversión realizada en la prospección.

Desde el punto de vista hidrogeológico, y en vinculación al proyecto de riego, puede sostenerse que son tres las etapas claves a cumplimentar:

1- Prospección. Fue detallada en el capítulo correspondiente y tiene por objetivo definir, arealmente, las zonas más propicias para la extracción; como así también, establecer la reserva de agua dulce existente en el ámbito de interés y los volúmenes técnicamente explotables.
Debe destacarse que los acuíferos no constituyen sistemas estáticos sino que, por el contrario, tienen una dinámica hidráulica a través de la cual y, conjuntamente con las características geológicas de subsuelo, confieren al agua subterránea determinada salinidad y contenido iónico particular.

2- Captación.  Este tema está tratado en detalle, en una de las secciones de este sitio, revistiendo suma importancia en el tema riego, por tres aspectos principales:
a) El buen diseño y correcta metodología constructiva de una perforación, significará que el pozo erogará el caudal requerido, con el mayor rendimiento y libre de arena. Contrariamente a ello, un pozo mal diseñado y/o ejecutado, determinará un bajo caudal y, su arrastre de arena, el deterioro de la electrobomba instalada.
b) Los ensayos de bombeo, para obtener el rendimiento real del pozo y parámetros del acuífero, deben ser llevados a cabo de manera de posibilitar la mejor caracterización del acuífero y del funcionamiento hidráulico de la perforación. Ensayos de bombeo incorrectamente realizados o interpretados, pueden llevar fácilmente al sobredimensionamiento de la electrobomba, grupo generador y equipo de riego.
c) El bajo rendimiento de una perforación mal diseñada o ejecutada, producirá un mayor nivel dinámico (es decir que, el agua deberá ser “levantada” desde una profundidad mucho mayor que la que debería). Ello generará un mayor consumo eléctrico o de gas-oil –si se utiliza un grupo electrógeno como fuente de energía-, lo cual impactará negativamente en el costo de la lámina de agua aplicada.

3- Manejo. Como ya fuera explicado el manejo del agua subterránea, comprende el monitoreo de la explotación que comienza a efectuarse, de manera de registrar cualquier incremento imprevisto en los diferentes compuestos y/o elementos químicos constitutivos del agua subterránea, y así poder aplicar a tiempo, las medidas correctivas necesarias para evitar la degradación de la riqueza química del acuífero.
Esto es muy importante, en relación a la evolución de determinados iónes (Sodio, Calcio, Magnesio, Cloruros, Sulfatos, Bicarbonatos, etc.), los cuales definen la aptitud del agua subterránea para su uso agrícola, según: salinidad, sodicidad, toxicidad iónica específica, RAS, CSR y Boro.

Otros aspectos que deberán ponderarse y definirse,
en el proyecto de riego, son:

1- Tipo de riego a realizar: intensivo o complementario.
2- Lámina de agua a aplicar.
3- Sistema de riego a emplear. En galería se muestra, para el sistema de riego presurizado de aspersión, el cañón autopropulsado y el pivote central.
4- Sistema de alimentación hídrica: puntual o perforaciones interconectadas.
5- Fuente de energía.